El conselleiro de Facenda e Administración Pública, Miguel Corgos, denunció el pasado 9 de septiembre, en el Parlamento, que el modelo de financiación aprobado por el Gobierno central en contra del 80% de la población afectada supone un nuevo agravio a Galicia.
En respuesta a una pregunta sobre la valoración del Ejecutivo gallego del último Consejo de Política Fiscal y Financiera, Corgos trasladó la sensación de frustración de la Administración gallega, “ya que, pese a que en todo momento la Xunta actuó con lealtad institucional y con ánimo constructivo para mejorar una propuesta muy negativa para la Comunidad -explicó-, el Gobierno central nunca tuvo voluntad ni capacidad real de diálogo”.
En esta línea, recordó que, además de pasar de un modelo basado en las necesidades de gasto a otro que pivota sobre la capacidad tributaria, la propuesta del Gobierno central no solo no mejora el peso del envejecimiento y la dispersión, sino que lo disminuye, de modo que la Comunidad gallega pasa a ser la tercera autonomía con peor financiación.
“El resultado no puede ser más desalentador, pues, por primera vez, se abre la puerta a que los ciudadanos reciban servicios mejores o peores según donde residan”, sentenció, incidiendo en que Galicia no puede aceptar esta propuesta porque se trata de una comunidad con más necesidades de gasto que la media y con menor capacidad tributaria que la media.
Durante su intervención, Corgos lamentó que el Gobierno central no pensase en ningún momento en mejorar las condiciones de financiación de las comunidades autónomas, sino tan solo en intentar cumplir las exigencias de sus socios independentistas para seguir gobernando.
Un reparto equitativo
Ante esta situación, aseveró que lo que Galicia necesita es que esta propuesta no salga adelante en el Congreso de los Diputados y que, posteriormente, tomando como base los trabajos técnicos que ya tiene a su disposición el Gobierno, haya una verdadera negociación multilateral, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, para consensuar, entre todos, un reparto equitativo, igualitario, sin diferencias ni agravios entre territorios.
“Galicia se juega el futuro de nuestro Estado del Bienestar, tener recursos suficientes para financiar nuestra sanidad, nuestra educación y nuestras políticas sociales”, dijo, pidiendo el apoyo de los grupos parlamentarios de la oposición. Sin embargo, BNG y PSdeG acusaron al Ejecutivo gallego de anteponer los intereses partidistas del PP a la defensa de una mejor financiación para Galicia. El Bloque volvió a reclamar un concierto económico para Galicia y los socialistas gallegos le reprocharon que no trate de mejorar mediante una negociación bilateral las cantidades que Galicia podría recibir del Estado.
El conselleiro de Facenda e Administración Pública concluyó incidiendo en que aún se está a tiempo de que este nuevo agravio del Gobierno central no se materialice, con su rechazo en el Congreso. Y se pacte, entre todas las comunidades, una nueva propuesta con un reparto equitativo y sin diferencias entre territorios.





