Eu son… Balbino. Un rapaz da aldea. Coma quen di, un ninguén. Con este célebre comienzo, en el año 1961 salía de la imprenta en Buenos Aires por primera vez Memorias dun neno labrego, uno de los libros más leídos, vendidos y traducidos de la literatura gallega de todos los tiempos. Su autor, Xosé Neira Vilas (Gres, Vila de Cruces, 1928-2015), será el protagonista del Día das Letras Galegas 2027, de acuerdo con la decisión adoptada por unanimidad por los miembros de número de la Real Academia Galega en el pleno ordinario celebrado el pasado 8 de julio en el palacio municipal de María Pita en A Coruña.
El próximo 17 de mayo será así una ocasión especial para agradecer al de Gres la creación de este personaje universal, pero no sólo eso. La RAG reivindicará a Neira Vilas en todas sus dimensiones: la de autor de una vasta producción literaria —que abarca todos los géneros—, el editor, el investigador, el activista cultural y el divulgador que, en un contexto histórico adverso, convirtió el gallego en un mecanismo de creación, de reivindicación y de afirmación colectiva. Desde Galicia y también, durante muchos años, en la diáspora en América, de la que fue cronista indiscutible y sobre la que dejó un legado de gran valor documental.
Como escritor, Neira Vilas alcanzó algo extraordinario: crear una obra profundamente gallega y, al mismo tiempo, universal. Memorias dun neno labrego es el ejemplo más evidente de ese milagro literario. A través de la voz inocente y lúcida de Balbino, retrató el mundo rural gallego de la posguerra con una enorme sensibilidad, denunciando las injusticias y recogiendo la riqueza humana y emocional de la aldea. Hoy este rapaz transformado en símbolo colectivo sigue vivo en la memoria compartida porque habla desde la autenticidad y desde la emoción que traspasa generaciones.

Camiño bretemoso (1967), Cartas a Lelo (1971), Aqueles anos do Moncho (1977) o Querido Tomás (1980) son otros de los títulos que consolidan una voz literaria de enorme coherencia y personalidad. En muchas de sus obras reaparece la aldea, especialmente la que lo ha visto nacer, convertida ya en espacio simbólico. “Neira Vilas nunca renegó del mundo rural ni lo idealizó falsamente. Lo retrató con su dureza, pero también con su humanidad. Su literatura dignificó la vida de la gente humilde, de los labriegos y de los emigrantes silenciados por la historia oficial”, defiende la candidatura aprobada, que concluye reivindicando las Letras Galegas para Xosé Neira Vilas como “un acto de justicia cultural e histórica” para quien siempre ha mostrado una “manera de entender una Galicia abierta al mundo, pero fiel a sus raíces”.
La propuesta de las Letras Galegas de Neira Vilas llama también la atención en esta línea sobre el cuidado que el escritor demostraba por la lengua. “Cuidó la riqueza léxica que habitaba en el gallego popular. Hizo de la lengua oral de la aldea una lengua literaria digna, profundamente expresiva y hermosa, alejada de artificios, pero viva y natural”, añade el texto.
Vida y compromiso
Las raíces de quien se convertiría en un pilar fundamental de la cultura gallega contemporánea están en una familia labriega de Gres, en el municipio pontevedrés de Vila de Cruces. Neira Vilas, el mayor de siete hermanos, emigró a Buenos Aires en 1949. En esta etapa, que se extendió hasta 1961, entraría en contacto con los intelectuales de la diáspora porteña y consolidaría su compromiso con Galicia. Cursó además estudios formales de periodismo y literatura y conoció a Anisia Miranda, su compañera de vida, con quien se casó en 1957. Juntos fundaron ese mismo año la editorial Follas Novas, proyecto fundamental para la distribución del libro gallego que permitió que circulara entre la comunidad gallega en América e incluso llegase a Galicia en plena dictadura.
Ya en Cuba, Neira Vilas se consolidaría como una voz esencial de la galleguidad en el exterior. En la isla desarrolló una intensa labor como investigador y llegó a ser cronista indiscutible de la emigración. Su dedicación rigurosa a la diáspora ha dejado un legado de gran valor documental y humano sobre la presencia gallega al otro lado del Atlántico, contribuyendo decisivamente a la conservación de una parte esencial de la memoria colectiva del pueblo gallego.
Es de destacar en esta estela su obra ensayística y periodística, con títulos como Galegos no Golfo de México (1980), Memorias da emigración (serie de volúmenes publicados a partir de 1994 en la que documenta la vida de los emigrantes), las novelas Camiño bretemoso, Remuíño de sombras (1973) y Tempo Novo (1987), o los libros de relatos Historias de emigrantes (1968), O home de pau (1999) y Relatos mariñeiros (2003); así como las crónicas y los estudios históricos sobre la huella de la emigración gallega en Cuba, con títulos como Castelao en Cuba (1983), Rosalía de Castro e Cuba (1992), Manuel Murguía e os galegos da Habana (1998), A prensa galega en Cuba (2011) o Semente galega en América (2015).
Después de varias estancias en Galicia, Neira Vilas regresó en 1992 a su Gres natal, donde se constituyó la fundación que lleva su nombre. Entre otros reconocimientos a diversas obras y al conjunto de su trayectoria, recibió el Premio de la Crítica Española por Aqueles anos do Moncho, el Premio de la Crítica Gallega por Galegos no Golfo de México, el Premio Julio Camba de periodismo, los títulos de doctor Honoris causa por la Universidad de A Coruña y por la de La Habana, la Medalla Alejo Carpentier de Cuba, la Medalla Castelao y la Medalla de Galicia. En el año 2001 ingresó en la Real Academia Galega como miembro de número a propuesta de Antón Santamarina, Francisco Fernández Rey y Xesús Alonso Montero, el encargado de darle respuesta en nombre de la institución. Su discurso de entrada, A cultura galega en Bos Aires: 1950-1960, describió la rica vida cultural de la comunidad gallega en el exilio porteño.





