El pasado 5 de junio se cumplió el 128º aniversario del poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca. Una figura entrañable para la Argentina, que visitó entre 1933 y 1934. Y no solo eso, sino que, además, estuvo en la ciudad de La Plata invitado por el presidente de la Universidad, el doctor Ricardo Levene.
Por este motivo, el Taller de Teatro Leído Leopoldo Marechal, dirigido por la profesora Cristina Demo, decidió homenajearlo, conjuntamente con el Círculo Cultural Andaluz, con un espectáculo en el que se representaron fragmentos de varias de sus obras teatrales y que contó con la adhesión de la Junta de Andalucía, la Academia de Buenas Letras de Granada y la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid.
La puesta en escena que se denominó ‘El crimen fue en Granada’, se realizó en el salón de fiestas del Círculo Cultural Andaluz de La Plata el día 6 de junio, con escenas de algunas obras de Lorca adaptadas por el escritor Guillermo Eduardo Pilía, director de la Cátedra Libre de Cultura Andaluza de la Universidad Nacional de La Plata, especialista en la literatura lorquiana y miembro de ambas academias adherentes.
Las piezas elegidas fueron ‘Mariana Pineda’, ‘Yerma’, ‘Bodas de sangre’ y ‘La zapatera prodigiosa’. Por su parte, Elena González, como actriz invitada, interpretó al promediar el espectáculo un monólogo de la Poncia, uno de los personajes de ‘La casa de Bernarda Alba’.
El elenco estuvo integrado por Adriana Aldao, Patricia Dahl, Adriana Fernández, Mariel Luna, Tere Marino, Ana Massa, Susana Marchiano, Marcelo Ocampo, Guillermo Pilía, Guillermo Raviña, Leda Pizzi y Rodolfo Urbina, quienes además interpretaron el romance de ‘Mariana Pineda’, la canción del macho de ‘Yerma’ y las coplas populares de ‘La zapatera prodigiosa’, con el acompañamiento en guitarra de Marcelo Ocampo. Todo ello ante un público que colmó las instalaciones del Círculo Cultural Andaluz y del que formaron parte miembros de la colectividad española, escritores, actores y amantes del teatro de Federico García Lorca.

Entre los presentes estuvieron socios y directivos del Círculo encabezados por su vicepresidenta, Pilar Fuentes Gómez, ya que el presidente Miguel Berenguer se encontraba en Granada.
Si bien Federico García Lorca escribió en prosa y en verso y se interesó por otras formas de arte, como la música, el dibujo y el cine, toda su sensibilidad artística, su vena poética, su capacidad como intérprete musical o como declamador, su talento plástico, parecía estar destinada, no obstante, a otra manifestación estética, a una forma de arte que incluye a todas las otras artes: el teatro.
García Lorca tuvo además una concepción pedagógica del drama. “El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país –dijo en una ocasión– y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera”. Y también: “Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo; como el teatro que no recoge el latido social, el latido histórico, el drama de sus gentes y el color genuino de su paisaje y de su espíritu, con risa o con lágrimas, no tiene derecho a llamarse teatro, sino sala de juego o sitio para hacer esa horrible cosa que se llama matar el tiempo”.
Esa misma concepción pedagógica de García Lorca es la que guía las producciones del Taller de Teatro Leído Leopoldo Marechal, dedicado a adaptar y reponer, en la modalidad de teatro leído semimontado, grandes clásicos de la dramaturgia. Con ‘El crimen fue en Granada’, el Taller Leopoldo Marechal y el Círculo Cultural Andaluz no sólo quisieron recordar el nacimiento de García Lorca, sino también rendirle homenaje en el año del 90 aniversario de su trágica muerte, víctima de las confrontaciones ideológicas de la Guerra Civil que enlutó a España a partir de 1936.





