Seis destacadas personalidades cubanas de diversos ámbitos fueron condecoradas por el Gobierno español

Los galardonados fueron Irene Rodríguez, Karelia Cadavid Álvarez, René González Barrios, Manuel Uña Fernández, María Antonia Rabanillo Dámera y José María Rubiera Torres

José Mª Rubiera Torres, René González Barrios, Karelia Cadavid Álvarez, Juan José Buitrago y su esposa, Irene Rodríguez, Mª Antonia Rabanillo y el representante del Padre Uña en la ceremonia.
Un momento del solemne acto.
Juan José Buitrago le impone la medalla de Orden de Isabel la Católica a María Antonia Rabanillo.
Autoridades presentes.
René González Barrios recibió la Orden del Mérito Civil.
Intervención de Irene Rodríguez.

Seis destacadas personalidades de las ciencias, las artes, el trabajo social, la vida religiosa y el asociacionismo, fueron condecoradas por el embajador de España en Cuba, Juan José Buitrago de Benito, el pasado 8 de octubre en una solemne ceremonia celebrada en la residencia del diplomático hispano.

Se encontraban presentes, junto al embajador y su esposa, la ministra consejera, Nuria Reigosa González; la consejera Política, María Salcedo Ortiz; el cónsul general, Carlos Pérez-Desoy; el consejero de Cultura, Jorge de Peralta, y los consejeros de Defensa e Interior, Salvador Cuenca y Fernando Martínez Marty, respectivamente. Entre los invitados estuvieron el doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de la Ciudad de La Habana; Santiago González Romero, director Gerente del Museo de la Emigración-‘Archivo de Indianos’, en Asturias, y Aurelio Francos Lauredo, investigador de la Fundación ‘Fernando Ortiz’, así como directivos de asociaciones españolas, familiares de los galardonados y otros invitados.

Una vez presentada la presidencia, la consejera María Salcedo leyó la fundamentación de las condecoraciones que acto seguido impuso el embajador Buitrago de Benito a las siguientes personalidades: Irene Rodríguez, Orden de Isabel la Católica en categoría de Cruz; Karelia Cadavid Álvarez, Orden de Isabel la Católica en categoría de Cruz de Oficial; René González Barrios, Orden del Mérito Civil en categoría de Encomienda; Manuel Uña Fernández, Orden de Isabel la Católica en categoría de Encomienda; Mª Antonia Rabanillo Dámera, Orden de Isabel la Católica en categoría de Encomienda; José María Rubiera Torres, Orden del Mérito Civil en categoría de Encomienda de número.

Junto con las insignias los premiados recibieron los correspondientes diplomas firmados por Felipe VI, Rey de España; el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, y la embajadora secretaria de la Orden. El padre Manuel Uña Fernández, por no encontrarse en Cuba, estuvo representado en la ceremonia por fray Rafael Zayas, quien leyó un mensaje enviado para ser leído en el acto. También se conoció de la felicitación enviada por el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.

Al finalizar el acto de condecoración, el embajador español destacó los méritos y circunstancias concurrentes en cada una de las personalidades que recibieron ese día la Orden de Isabel la Católica y la Orden del Mérito Civil, y añadió: “Este es un acto solemne, este es un acto en el que el Rey de España os está reconociendo unos méritos que son comunes a todos por dos cuestiones fundamentales: primero, por vuestro servicio a la comunidad, vosotros sois personas que habéis dado valor a las comunidades en las que habéis vivido, habéis trabajado, habéis servido, pero en algunos casos con una enorme abnegación, en algunos casos con un enorme desprendimiento que va más allá del deber de cada uno; y en segundo lugar, porque todos tenéis otro elemento común que es haber contribuido a que dos países hermanos como son España y Cuba lo sigan siendo, y sigan fortaleciendo y promoviendo esos fortísimos vínculos que nos unen desde hace ya siglos”. El embajador finalizó: “Enhorabuena a los seis, yo creo que va a ser difícil que en próximas ediciones encontremos gente de mayor valía. Muchas gracias”.

Una vez finalizada la ceremonia, los condecorados hicieron uso de la palabra para expresar su agradecimiento por las altas distinciones recibidas.

Por su parte, Irene Rodríguez destacó que “soy descendiente de españoles y desde pequeña me enseñaron a amar a España igual que a Cuba. He dedicado mi vida y la seguiré dedicando a fortalecer los lazos entre ambas naciones y a mantener viva en nuestro país y en donde quiera que yo me presente con mi Compañía la cultura española”

Para María Antonia Rabanillo, presidenta de la Agrupación de Sociedades Castellanas y Leonesas de Cuba, el galardón “es un reconocimiento al trabajo que todas las sociedades españolas hacen en Cuba por mantener la cultura española vinculada a la cultura cubana”.

Karelia Cadavid, dedicada a la danza española desde hace 22 años, destacó el apoyo que ha recibido de instituciones españolas el proyecto cultural comunitario que desarrolla en el barrio de Los Sitios para lograr la inclusión social de niños y jóvenes por medio del flamenco.

El historiador René González destacó que “este día es verdaderamente significativo por el impacto que lleva implícito el reconocimiento por España con tan alta condecoración de mis modestos esfuerzos por el rescate de una historia y cultura común; los cubanos asumimos a España toda, como la nación a la que, por las más diversas razones nos unen mayores lazos de identidad”.

El meteorólogo José María Rubiera, otro de los galardonados, se refirió al español que realizó el primer aviso de ciclón tropical del que se tenga constancia, el sacerdote jesuita Benito Viñes Martorell. Este español, nacido en Cataluña, que se graduó en la Universidad de Salamanca y llegó a Cuba en abril de 1870 sin haber visto nunca un huracán, estuvo al frente del observatorio meteorológico del Real Colegio de Belén y es uno de los más destacados científicos que hayan estudiado los huracanas y ciclones.

Por último, el sacerdote Manuel Uña Fernández señaló en el mensaje enviado que “en la gratitud vive la verdad, la libertad, la humildad, la bondad y la magnanimidad. Nunca imaginé que se me fuera a conceder la Cruz de Isabel la Católica y ante esta realidad me siento sorprendido y perplejo.

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