España venció 0-1 a Croacia con un agónico gol de Navas en la recta final después de sufrir durante 88 minutos. España suma siete puntos, tras con esta segunda victoria tras el 4-0 ante Irlanda y el empate con Italia, pasa primera y espera rival, que será Francia, Inglaterra o Ucrania.
A España le faltaba tensión y era muy previsible con demasiado pases cortos ante una Croacia, metida atrás muy ordenada y agresiva con su 4-4-1-1. La lógica, viendo sus carreras tras el balón, hacía pensar que su centro del campo de más de calidad (Rakitic y Modric) no estaba diseñado para aguantar todo el partido detrás de la bola.
En esa tensa espera, Torres arrancó como un caballo desbocado, se fue por la banda y acabó la jugada con un disparo que repelió Pletikosa. Un recurso correcto, pero que reflejaba la necesidad de moverse más, no pedirla al pie y generar espacios. Mucha posesión pero sin profundidad y movilidad. La primera combinación entre Silva e Iniesta había generado el primer remate, pero el manchego se asoció muy poco con el canario el resto del partido.
Viendo que estaban tan atrás los croatas, Ramos y Piqué lo intentaron desde lejos para que salieran de la cueva. Entonces se estiraron los balcánicos y llegaron hasta la meta de Casillas. Primero Pranjic y luego Mandzukic. España pisaba más el área y remataba, pero la cosa pintaba muy fea. Temor a una eliminación que estaba a sólo un gol, en el partido con menos fútbol de lo que llevamos de torneo.
Crecía el miedo
España estaba en el alambre. En el descanso no calentaba nadie en España. Es extraño porque faltaba chispa a un grupo castigado, especialmente lo de Barça y Madrid, y que sumaba en Gdansk su tercer partido en ocho días. Demasiado a estas alturas de temporada. No pasaba nada en el campo y eso no beneficiaba a la Roja. Y en una contra Casillas tuvo que salvar bajo palos un cabezazo de Rakitic.
A media hora del final entró Navas por Torres, justo antes de que Bilic fuera a por el partido con un doble cambio. Aunque Navas no encontraba rematador sí que provocó más presión sobre la defensa croata. Luego llegó el cambio de Silva por Cesc, que en la primera que tuvo para encañonar se durmió.
El partido se rompió y aparecieron enormes espacios sobre todo en el centro del campo. Croacia, que había logrado algunas jurgadas peligrosas, tenía serios problemas para sacar algo de provecho a su fútbol ante una España que sabía dormir el balón. En estas que Fábregas asistió de cuchara para Iniesta superando a la defensa y el manchego cedió para Navas que fusiló a puerta vacía.
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