NUEVA EMIGRACIÓN

Primeros pasos de economía doméstica para nuevos emigrantes

Algunas cuestiones a tener en cuenta en la relación con las entidades bancarias

Oficina de una entidad bancaria en Montevideo.
Los cajeros en muchos países de Iberoamérica dispensan dólares y la moneda local.

En un mundo donde el dinero en efectivo se está volviendo un bien escaso, si bien tiene sus beneficios para padecer menos riesgos, también conlleva desventajas a la hora de radicarse fuera de España, máxime cuando son tan diferentes, según el destino, las exigencias bancarias para permitir operar a un emigrante.

El español que emigra a cualquier país de la Unión Europea no tiene inconveniente alguno para abrir una cuenta en un banco de dicho país, ya que tiene el derecho a abrir una “cuenta bancaria básica o cuenta de pago básica” y ningún banco puede rechazar la solicitud de apertura de la misma por el mero hecho de que no vivas en el país donde esté establecida la entidad. Sin embargo, este derecho no se aplica a otros tipos de cuentas bancarias, como las de ahorro.

Asimismo, si no cumples con las normas de la Unión Europea sobre blanqueo de capitales y financiamiento de terrorismo, el banco si puede negarse a abrir la cuenta. En algunos países de la UE, una institución bancaria puede negarse a abrirte la cuenta, si ya tienes una cuenta similar en otra entidad del mismo país.

Quizás también el banco pueda consultar por qué quiere abrir la cuenta si no vive en ese país, por lo que deberás demostrar que si te estás radicando allí y, generalmente, se solicita que pruebe que trabaja allí.

Pero a esta altura se estarán preguntando qué es una “cuenta de pago básica”. Pues bien, se trata de una cuenta bancaria que permite hacer operaciones corrientes de todos los días, tales como depositar, retirar efectivo, recibir y efectuar pagos. También debe incluir una tarjeta de pago que puedas utilizar para retirar dinero y hacer compras, tanto por la web como de forma presencial.

Generalmente los bancos ya incluyen en estas cuentas el acceso online del cliente, debido a que reduce los costos y evita muchedumbres en las agencias bancarias.

Sin embargo, no siempre tienen la obligación de autorizar descubiertos en este tipo de cuentas, y a veces tampoco ofrecen líneas de crédito hasta tanto no se tenga una experiencia de más de un año de antigüedad de la cuenta.

En algunos países de la UE, por la cuenta de pago básica el banco puede cobrarte una comisión anual que debe ser de un importe razonable.

Traslado de cuentas dentro de la Unión Europea

Dentro de la Unión Europea, se ha facilitado de forma sencilla para los emigrantes el traslado de una cuenta bancaria de un país a otro en el que va a residir.

La nueva entidad bancaria tiene la obligación de ayudarte a hacer el traslado, por lo que buscará que la antigua institución le transmita los datos y cancele todas las órdenes permanentes de la cuenta vieja.

Asimismo, deberá informar a terceros, como el caso del empleador, de la nueva cuenta donde acreditar el salario. También otras domiciliaciones como la Seguridad Social y los suministros de agua, gas, electricidad, etc. Y es que el banco que has elegido ahora será el encargado de abrir las órdenes permanentes de pago automático de tus servicios contratados y aceptar las domiciliaciones necesarias en la nueva cuenta.

Además, el sistema bancario de la Unión Europea tiene una protección especial para los clientes en caso de quiebra de la entidad. Tu dinero está protegido hasta un límite de cien mil euros o el equivalente en moneda local. Este límite se aplica por persona y por banco, por lo que si la cuenta es con otra persona, por ejemplo la pareja, se duplica el monto protegido.

En América no es tan simple

Los emigrantes españoles cuando deciden atravesar el Atlántico están tomando riesgos y la aventura puede llegar a ser una pesadilla, ya que se encontrarán con distintas legislaciones que no siempre le serán favorables.

Uno de los grandes inconvenientes es la apertura de una cuenta, ya que manejar el dinero que se tiene depositado en España desde el exterior, tiene un costo elevado, al tiempo que también una restricción en la cuantía diaria.

Lo más corriente es el sacar el dinero usando la tarjeta de crédito emitida por el banco español donde se tiene el dinero o donde se recibe el dinero.

Tal es el caso de Xesús, un coruñés que está jubilado en España, cobra allí su pensión que se le acredita en su cuenta bancaria, y él se moviliza en Uruguay con la tarjeta de crédito que usa para pagar o para sacar efectivo de los cajeros automáticos.

Este jubilado podría abrir una cuenta en Uruguay y hacer que le paguen allí su pensión, ya que existe convenio entre ambas naciones, pero sin embargo ha encontrado otra solución que hasta ahora le da mejores resultados.

Sigue con la cuenta en España, a donde viaja cada tanto, y usa la tarjeta de crédito, que luego cuando le acreditan la pensión, desde la web realiza el pago correspondiente a los gastos incurridos.

La contrapartida es la comisión que le cobran por sacar dinero en efectivo y, además, la cotización de la moneda local al euro que es la de su cuenta. En Uruguay los cajeros automáticos entregan dólares americanos y pesos uruguayos.

Generalmente los emigrantes que vienen buscando oportunidades en América, lo hacen en primera instancia usando el efectivo que pudieron traer, y de tener recursos extras en España, pues terminan trayéndolos al país donde residen para poder contar con un respaldo o realizar alguna inversión o subsanar el grave problema que representa la vivienda.

Es que justamente, el dónde residir es el primer escollo del emigrante, ya que los hoteles son muy caros, las pensiones también suelen tener sus inconvenientes a pesar de ser más baratos, pero la convivencia suele llevar a límites intolerables. Así es que muchos terminan alquilando con otro compatriota o solo, para lo que precisan una garantía, que generalmente es el adelanto de varios meses de alquiler.

Abrir una cuenta en Sudamérica

Los destinos sudamericanos han sido por conocimiento e idiosincrasia los que más suelen recurrir en los últimos años los emigrantes españoles, pero las leyes son tan dispares en materia bancaria que resulta imposible detallar qué se puede y qué no se puede hacer en cada país o qué se necesita para abrir una cuenta bancaria un español.

Por ejemplo, en Ecuador, el emigrante deberá acreditar con documentos personales su identidad, y lo más seguro es que presente su pasaporte, el que debe contener la visa de inmigrante.

Debe estar también empadronado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, y en caso de que trabaje como dependiente, deberá adjuntar una copia del contrato o carta de la empresa indicando cuáles son sus funciones y el tiempo de las mismas en el país.

Asimismo, y esto es en casi todos los países, se pide una constancia domiciliaria con alguno de los servicios básicos a su nombre, como pueden ser recibos de luz, agua o teléfono.

En los bancos ecuatorianos al abrir la cuenta se le otorga una tarjeta de débito al cliente, pero la de crédito generalmente la brinda la entidad una vez que pasen unos meses desde la apertura de la cuenta, a los efectos de observar el historial financiero.

Caso dispar es el argentino, donde el emigrante, además de demostrar su residencia, también deberá tener un documento nacional o pasaporte y estar registrado en la agencia tributaria poseyendo (CUIT), y también el código único e identificación laboral (CUIL), además de la clave de identificación (CDI). El banco le pedirá, además, una declaración de ingresos brutos y la declaración de impuestos a las ganancias.

Como se ve, no es nada sencillo abrir una cuenta, por lo que deberá pasar un tiempo antes de hacerlo. También le requerirán datos filiatorios según corresponda, partidas de matrimonio, de divorcio, de defunción del cónyuge, etc.

Brasil, otro caso difícil

El otro gran país del sur americano, Brasil, tiene facilidades para abrir cuentas salvo que seas extranjeros, en este caso solo podrás hacerlo si tienes un permiso de residencia.

Sin embargo, algunos bancos brasileños ofrecen la posibilidad de abrir cuentas online, pero siempre es de forma provisional, ya que en todos los casos el extranjero deberá presentarse en la sucursal del banco para entregar la documentación requerida.

Se trata de la residencia permanente o temporal, con una duración mínima de doce meses, el documento de identidad que puede ser el pasaporte o la cédula de identidad para extranjeros (CIE). En caso de que el emigrante no tenga aún el CIE, deberá presentar un justificante de emisión, aunque también debe entregar el CPF (cadastro de pessoas físicas), comprobante de domicilio y comprobante de ingresos, en caso de que abra una cuenta de pago de salarios.

El sistema financiero brasileño tiene la ventaja de que la cuenta corriente salario tiene tasas más bajas en sus comisiones, lo que la diferencia con la cuenta corriente común. Ambas se utilizan para hacer transacciones cotidianas y dan derecho a una tarjeta de débito. Hay que tener en cuenta que también existe la cuenta de ahorro, denominada ‘poupanca’, pero solo sirve para guardar dinero y en ella se pagan intereses.

Uruguay y su apertura financiera

Mientras tanto, el más pequeño país del cono sur, Uruguay, se lo conocía a mediados del siglo pasado como la Suiza de América, y tanto su creación como el uso que se le ha dado hasta hace unos años, realmente tiene su similitud con el paraíso financiero de los Alpes.

Es que a través del sistema financiero uruguayo se ‘lavaron’ capitales de Argentina y Brasil, con instrumentos financieros creados especialmente por los gobiernos tradicionales y en la propia dictadura.

Así es como existían instituciones que solo atendían clientes extranjeros que usaban a Uruguay de puente para evadir impuestos en Argentina o Brasil, enviando el dinero a bancos en paraísos fiscales o en sistemas financieros desarrollados.

Pero desde hace una docena de años a esta parte, el Gobierno uruguayo fue firmando convenios fiscales con sus vecinos y varios países más, al tiempo que cerró las financieras, y en la actualidad la legislación uruguaya está ejerciendo un férreo control y obliga a funcionarios bancarios y otros profesionales a cumplir con el papel de investigador en cada transacción bajo pena inclusive de prisión y hasta pérdida del título habilitante.

Así es como los emigrantes españoles que llegan a Uruguay con sumas de dinero, deberán al depositarlas en un banco, justificar su origen, y seguramente la institución le solicitará la declaración a la Hacienda española sobre esos fondos. Vale recordar que en España si se transfieren más de 50.000 euros al exterior, hay que comunicarlo a Hacienda mediante un formulario especial, y en caso de salir con más de 10.000 euros en efectivo, también se tiene la obligación de notificarlo.

Sin embargo, para un emigrante es bastante sencilla la apertura de una cuenta en los bancos uruguayos, de los que hay que saber que uno solo es uruguayo ya que los restantes son filiales de bancos extranjeros, entre ellos dos españoles.

El banco solicitará el documento español, en caso que no tenga aún la cédula de identidad uruguaya, una constancia de domicilio y justificación de ingresos en caso de que no abra una cuenta de sueldos, que tiene exenciones de comisiones ya que la bancarización es impulsada por el Gobierno que está procurando retirar el efectivo de la calle.

El emigrante podrá obtener una tarjeta de débito y generalmente se le ofrece también la de crédito, a pesar de que las líneas crediticias dependerán de los ingresos justificados con documentación.

En Uruguay los bancos pueden, y también lo están haciendo en otros países americanos, expulsar a los clientes por razones de sospechar que se está lavando dinero o financiando el terrorismo, pero en los últimos tiempos esto ha traído cierta irresponsabilidad de los gerentes de los bancos que ante la menor sospecha y sin prueba alguna, solamente intuición, le cierran la cuenta al cliente.

En Uruguay el cliente dispone de un recurso, luego que el banco le notifica por escrito de la decisión, de apelar ante el Banco Central del Uruguay, el organismo rector del sistema financiero, que se encargará de obligar al banco en un plazo menor a quince días a explicar por qué tomo la decisión y en caso de no ser acertada la acción, se le aplicará una multa y se volverá a abrir la cuenta.

Como se ve es muy dispar la legislación a la que se enfrenta el emigrante español para abrir una cuenta en el extranjero, algo que en la actualidad resulta imprescindible para insertarse en la sociedad. El consejo es informarse bien de cómo debe hacer para abrir la cuenta, tomar nota de las comisiones que le cobrarán y saber cuáles son las obligaciones en materia impositiva tanto para el flujo en el país de acogida o entre este y España.

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