Con la Ley en la mano

Las migraciones: ¿un problema o una solución?

Por Ricardo Martínez Barros

Ricardo Martínez Barros.

Con cierta displicencia contemplamos día a día cómo cientos de personas desaparecen en las aguas de los mares, languidecen lentamente frente a muros infranqueables o son borradas de los campos polvorientos subsaharianos. Es la Historia de las Migraciones, que es consustancial al ser humano o, si me apuran, es una constante inherente al mundo animal. Se emigra para colmar el hambre, se emigra huyendo de la persecución, se emigra para buscar un lugar mejor en el que vivir, se emigra para satisfacer necesidades vitales.

Y sin embargo falta una profunda y dilatada reflexión, por los expertos, sobre la escasa concienciación que existe en la sociedad actual respecto al fenómeno que está cambiando los pilares de esta civilización: ese trasiego constante y masivo de seres humanos que van cambiando las costumbres de los pueblos.

Ahora mismo, hacia distintos lugares del planeta Tierra, se están desplazando cientos de miles, millones de seres humanos que, con una facilidad motriz que no encontraban aquellos primeros emigrantes que hace 70.000 años iniciaban el éxodo desde las tierras que rodean el lago Victoria, están transformando los principios de aquellas sociedades que los acogen. Nadie o muy pocos se ocupan de analizar y arbitrar medidas que sirvan para proteger ese derecho consustancial al ser humano: El derecho de desplazarse libremente al lugar que se elija. Derecho que, muchas veces, se convierte en una tumba para aquellos que lo ejercen.

La emigración es una solución para muchos pueblos y países que han crecido y crecen gracias a la nueva sabia de los que llegan. Los que llegan no sólo son mano de obra barata, son algo más, son seres humanos. Y la emigración también es una válvula de escape para aquellos pueblos y naciones que no son capaces de ofrecer a sus ciudadanos lo elemental para su supervivencia. Pero la llegada de emigrantes también puede ser un problema para el pueblo de acogida si por este no se adoptan medidas protectoras que les salvaguarde de los excesos y carencias de los emigrantes.

¿Los Gobiernos españoles pueden hacer algo mas que lo que están haciendo para concienciar sobre este problema universal que es, a la vez, solución? Pienso que si porque España, además de ser país de emigración, es también país de inmigración Nos hemos construido, a lo largo de la Historia, con distintas capas de inmigrantes e invasores, pero también nos hemos enriquecido o estamos enriqueciéndonos con las aportaciones de nuestros emigrantes. De ahí que insista en que debemos jugar un papel de liderazgo en un tema en el que la Historia y las circunstancias actuales nos definen como país propicio para abanderar las políticas mas certeras con este problema. ¿ O no?

(*) Fundador del Despacho Martínez Barros en Vigo, uno de los más prestigiosos y grandes de Galicia, formado por abogados gallegos. Director de los servicios jurídicos del R.C. Celta y Vicepresidente en su día. Persona ligada a la emigración con más de 1.500 artículos publicados en varios medios.

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