La RAG y la Academia Brasileira de Letras firman un acuerdo de amistad y colaboración

Los presidente de ambas instituciones coincidieron en la importancia de estrechar los lazos entre las dos lenguas hermanas y en el potencial de la lusofonía

El presidente de la RAG, Víctor F. Freixanes (derecha), y su homólogo brasileño, Marco Lucchesi, rubricaron el documento en la sede de la RAG.

La Real Academia Galega (RAG) y la Academia Brasileira de Letras (ABL) firmaron el pasado 10 de enero un acuerdo de amistad y colaboración. El presidente de la RAG, Víctor F. Freixanes, y su homólogo brasileño, Marco Lucchesi, rubricaron el documento en la sede de la RAG tras una reunión en la que coincidieron en la importancia de estrechar los lazos entre las dos lenguas hermanas y el potencial de la lusofonía.

La RAG y la ABL abren las puertas a través de este acuerdo a potenciar el intercambio de investigaciones y manifiestan el interés de llevar a cabo otros proyectos de colaboración en distintos campos.

“Firmamos este protocolo con la vocación de iniciar un camino de colaboración entre ambas instituciones para estrechar la relación entre el área cultural lingüística brasileña y la gallega”, expresó Víctor F. Freixanes. “En la Real Academia Galega hay conciencia de que la lengua gallega forma parte de una familia donde están los hermanos de Portugal, del Brasil, de Angola, Cabo Verde, Mozambique… un territorio lleno de posibilidades también para el gallego. Nosotros siempre decimos que el gallego no es una lengua local, es una lengua que forma parte de ese proyecto internacional”, añadió el presidente de la RAG.

El documento permitirá ahondar en proyectos compartidos, una línea en la que ya trabajan desde hace tiempo miembros de la RAG desde sus respectivos campos y en colaboración con universidades y otras instituciones del Brasil. “Nos gustaría que este fuera el principio de una colaboración estrecha con la Academia Brasileira de Letras, que tuvo como presidenta a una de nuestras académicas de honor,  Nélida Piñon”, recordó. La escritora, que en 1997 se convirtió en la primera mujer al frente de la  ABL, tiene sus orígenes en Cotobade, que es también la tierra del protagonista del Día das Letras Galegas 2019, Antonio Fraguas.

El presidente de la ABL también tuvo palabras de afecto para su predecesora en el marco de una visita que calificó cómo “histórica”. Marco Lucchesi destacó además el valor sentimental que tiene personalmente para él el encuentro de hoy. “El Brasil es una república de etnias. Toda mi familia es italiana, mas yo conocía Galicia desde joven en los trabajadores que construyeron esta república de etnias”, explicó. “No podemos perder la raíz, porque si la perdemos, perderemos la tentativa de inscribirnos en una comunidad de destino. Y nuestra comunidad de destino no es una comunidad imperial, es una comunidad que pasa por las lenguas que nos pronunciaron. Nosotros solo existimos porque somos pronunciados por las lenguas que hablamos. De algún modo pensamos que pronunciamos las lenguas, pero son ellas las que nos pronunciaron anteriormente”, reflexionó.

Marco Lucchesi se refirió también a la situación que atraviesa su país y las libertades a nivel internacional y aseguró que “la cultura es el último bastión de la república del Brasil y de la democracia, el último bastión en que nosotros podemos desarrollar proyectos que nos afirmen en nuestro origen y en nuestro futuro”.

Un hombre polifacético al frente de una institución nacida en 1897

La Academia Brasileira de Letras, con sede en Rio de Janeiro, se fundó en 1897 con el objetivo de cultivar la lengua y la literatura nacionales. Su actual presidente es escritor, traductor, editor y profesor de Literatura Comparada de la Facultad de Letras de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, así como investigador del  Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico de su país.

La amplia obra literaria como poeta, novelista y ensayista de Marco Lucchesi fue reconocida con diversos premios y sus libros fueron traducidos al árabe, rumano, inglés, francés, ruso, turco, hindi, sueco y húngaro, entre otras lenguas.

Como traductor, acercó a los lectores y lectoras lusófonos a títulos de Umberto Eco, Primo Levi, Juan de la Cruz, Quevedo, Rumi o Hörderlin. Gracias a su amplio conocimiento de más de veinte idiomas, creó una lengua artificial denominada laputar, hablada en la isla de Laputa, descrita  en Los viajes de Gulliver.

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