Con la ley en la mano

La justicia protesta contra la injusticia (el caso de las herencias)

Por Ricardo Martínez Barros (*)

El 19 de febrero de este mismo año el Tribunal Supremo daba un tirón de orejas a nuestros legisladores y a nuestros funcionarios de Hacienda que siguen empeñados en tratar de forma desigual a los emigrantes, según residan en la UE o fuera, o pertenezca a una u otra Comunidad Autónoma, a la hora de tributar por las herencias. Cuántas veces habrá que recordar el contenido del art. 14 de nuestra Constitución, que proclama la igualdad de todos los españoles, sea cual sea su destino, profesión, lugar de trabajo, sexo, religión…

Sin querer asumirlo, estamos larvando, una vez más, los sentimientos de un colectivo que apenas protesta, sufre las discriminaciones con elegancia y soporta las dentelladas del fisco con paciencia. Otra vez ‘La Justicia corrige a la injusticia’, como diría el polifacético Kristian Goldmund Aumann. Es injusto que sigamos empeñados en poner vendas en los ojos de la realidad, y es poco satisfactorio que en el mundo de la emigración española tengamos que estar acudiendo continuamente a la Justicia y a las leyes para reparar y reconocer lo que, por JUSTICIA, debía ser función de los representantes del pueblo, si es que los representantes del pueblo tienen la capacidad de ponerse de acuerdo para hacer política en materia de emigración.

Que la JUSTICIA tenga que estar corrigiendo, una y otra vez, a la injusticia y a la falta de sensibilidad en la política migratoria es algo muy preocupante. Y ya no se trata de aprobar leyes y más leyes sin orden y principios, porque también eso puede conducir a otra gran injusticia como ya lo apuntaba el ilustre colega Cicerón: “Cuantas más leyes menos justicia”.

No es bueno para la salud de una sociedad, que se fundamenta en principios democráticos, el dejar que los Tribunales resuelvan lo que políticamente deben resolver aquellos a los que pagamos para que hagan posible lo que es necesario. Quizás no sea correcto traer aquí lo que está pasando con el ‘procés’. Pero es una seria advertencia de cómo el no abordar los problemas a su debido tiempo, con diálogo, flexibilidad y participación de los afectados, puede acarrear un estado posterior que difícilmente van a poder corregir los Tribunales. Porque no siempre los Tribunales aciertan administrando Justicia contra lo que es injusto.

¿Qué nos queda, pues? De momento, escuchar al poeta y armarse “de ardiente paciencia para conquistar la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a este mundo de la emigración” (Pablo Neruda).

(*) Fundador del Despacho Martínez Barros en Vigo, uno de los más prestigiosos y grandes de Galicia, formado por abogados gallegos. Director de los servicios jurídicos del R.C. Celta y Vicepresidente en su día. Persona ligada a la emigración con más de 1.500 artículos publicados en varios medios.

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