La Banda de Gaitas Irmandade de Montevideo celebró su 16 aniversario

Fue fundada en 2003 en el Centro Valle Miñor y está dirigida por Carlos González

Actuación de la Banda de Gaitas Irmandade en su 16 aniversario.
Actuación de la Banda de Gaitas Irmandade en su 16 aniversario.
Al final se realizó un sorteo para recaudar fondos para la agrupación.

En un inolvidable recital en el salón de fiestas del Centro Valle Miñor de Montevideo, la banda de gaitas Irmandade celebró sus 16 años de existencia, tras ser fundada por un grupo de jóvenes y niños que en aquel 2003 daban sus primeros pasos musicales y hoy, ya han formado sus familias y son “espalladores” de la cultura gallega por todo el cono sur americano.

La cita fue el viernes 9 de agosto en el club de bolos Valle Miñor de Montevideo, donde en el invierno de 2003 un grupo de adolescentes y niños comenzaban a organizarse en la que sería la Banda de Gaitas Irmandade que dirige Vicente Carlos González Siri, un joven músico que había sido –como tantos otros– alumno del gaitero de Casa de Galicia, Celestino Pichel, quién sembró en él su don de dirección e interpretación gallega del instrumento excelso.

González, además, es docente en varias instituciones de la colectividad, dictando cursos de gaita también en el exterior, todo ello con el auspicio de la Xunta de Galicia, al igual que el espectáculo que concitó la atención de una abarrotada sala que disfrutaron y hasta bailaron varios temas del repertorio gallego, con algún tango incluido también.

Los instrumentos gallegos como la gaita, pandereta, así como el tambor y bombo, se acoplan permanentemente con la guitarra criolla y las flautas, en diversas versiones, hasta donde aparece el arpa paraguaya.

Pero también las voces exquisitas de sus cantareiras, que con el cantito uruguayo interpretan canciones en el idioma de Rosalía poniéndole esa conexión entre las generaciones de emigrantes y sus hijos o nietos que las interpretan del otro lado del Atlántico.

Sin duda que tanto Carlos Nuñez hace cuatro años como Luar na Lubre en noviembre pasado quedaron fascinados con la calidad de esta banda.

Integrantes

Nada mejor para definir la historia de esta banda que mostrar la evolución de uno de sus integrantes, Santiago Acosta, que comenzó cuando no superaba el metro de estatura y hoy continúa con la gaita, y es parte además de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Uruguay, donde ejecuta el oboe.

A Santiago le acompañan en las gaitas Ana Clara Radice, Matías Lorenzo, Alejandra Larrea y el emigrante gallego Juan Sánchez, además del director Carlos González.

En los bombos se encuentra el otro emigrante gallego, Manuel Losa, quien acompaña a Carolina Simoes, en tanto en los tambores el papá de Santiago que llegó a la banda acompañando a su hijo escolar y que terminó tocando también, Gustavo Acosta, quien junto a María Eugenia Martínez son los encargados de marcar el desarrollo de la mayoría de las interpretaciones, inclusive también para los bailarines que acompañan sus presentaciones.

Las panderetas son totalmente femeninas, así como también las voces: Andrea Méndez, Ana Lina Rey, Andrea Larrea, Victoria Castro y Adriana Fernández.

Pero quien se robó todos los aplausos fue la más pequeña de la banda, la hija del director, Carlos González, y de Carolina Simoes, Delfina, una galleguita de tradicional vestimenta que con sus conchas en la mano no paró de hacer percusión con gran estilo.

Una apuesta que da sus frutos

Quienes hemos seguido la evolución de esta banda podemos llegar a la conclusión de que encontraron un club gallego que les permitió hacer de todo, con bastante libertad como para no tener un techo y poder así crecer en aspiraciones lógicas de la juventud.

Es que cada vez que Carlos Barcia, el presidente del Valle Miñor, que el viernes estuvo entre el público como uno más, mostraba a los políticos gallegos y españoles que visitaban la institución les llevaba a ver los ensayos de la banda y mostraba su orgullo por ser el club que más jóvenes tenía.

Barcia insistía a los gobernantes gallegos la necesidad que tenían de instrumentos, y así fue como la Xunta de Galicia y la Diputación de Pontevedra le enviaron gaitas y tambores, que fueron incrementando el número de integrantes de Irmandade.

Quizás esta obstinación por traer jóvenes a la institución a través del arte gallego ha dado sus frutos, ya que ahora integrantes de esta banda asumieron puestos en la veterana directiva.

También fecundó la responsabilidad que ahora asumen los integrantes de la banda, que comenzaron a generar con este espectáculo los recursos financieros que precisan para su próxima meta: el Xacobeo 2021.

 

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