La Ascyl rinde homenaje en La Habana al padre Manuel Uña

Más de un centenar de personas acudieron al acto en honor de este fraile dominico nacido en la provincia de Zamora y que se ha convertido en un reconocido personaje de la colonia española en Cuba

Discurso del homenajeado.
Nuria Reigosa, Manuel Uña y María Antonia Rabanillo.
José Rubiera, Nuria Reigosa, Manuel Uña, María Antonia Rabanillo, René González Barrios y Juan Andrés Blanco.
Manuel Uña con el Diploma de la Orden Isabel la Católica.
Vista de los asistentes.

La Agrupación de Sociedades Castellanas y Leonesas de Cuba (Ascyl) que preside María Antonia Rabanillo, celebró el pasado 16 de diciembre el Día Internacional del Migrante con una actividad socio-cultural y almuerzo de confraternidad en el salón ‘Alejandro Casona’ de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba (FAAC).

Al encuentro, dedicado este año a homenajear a una de las personalidades más destacadas del colectivo zamorano en la mayor de las Antillas, el fraile dominico Manuel Uña Fernández, asistieron más de un centenar de asociados y directivos de las siete casas regionales de Castilla y León en la capital cubana, y estuvo presidido por la ministra consejera de la Embajada de España en Cuba, Nuria Reigosa González. Entre los invitados se encontraban: Mª Pilar Fernández-Pacheco, por la Consejería de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social; el profesor zamorano, Juan Andrés Blanco; el presidente de la Federación de Sociedades Españolas de Cuba (FSEC), Julio Santamarina; el destacado meteorólogo, José M. Rubiera Torres; el presidente del Instituto de Historia de Cuba, René González Barrios; presidentes de asociaciones españolas y otros invitados.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la titular de la Ascyl, Mª Antonia Rabanillo, quien felicitó a los emigrantes castellanos y leoneses en su día y recordó que el pasado 8 de octubre el Gobierno español condecoró en La Habana con la Orden de Isabel la Católica y la Orden del Mérito Civil a seis destacadas personalidades, entre ellas el padre Manuel Uña, a quien le fue otorgada la Orden de Isabel la Católica en la categoría de Encomienda, motivo por el cual se le rindió un homenaje especial durante la celebración del Día del Migrante.

Palabras de elogio

El director de la UNED de Zamora, Juan Andrés Blanco, pronunció las palabras de homenaje al fraile dominico, destacando su amplia trayectoria en la Orden de los Predicadores, “su interés por el conocimiento y la gente”, su orgullo de ser zamorano y socio de la Colonia Zamorana de Cuba. También se refirió a su llegada destinado a la Isla en 1993, a solicitud propia, y a la meritoria labor desarrollada en el convento de San Juan de Letrán, así como animador de los ejercicios espirituales para obispos y sacerdotes. Otra de sus iniciativas fue la creación del Aula Fray Bartolomé de las Casas.

Blanco también habló del nombramiento de Manuel Uña como comentarista autorizado para Radio Nacional de España (RNE) durante la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II, o como asesor para los medios de comunicación del mundo católico en Cuba. “Admiro al padre Uña por ser un dominico y un zamorano consecuente. Por su inteligencia, por su honradez intelectual. Él practica la bienaventuranza de saber escuchar y merece esta condecoración y muchas más”. Y finalizó su intervención con una cita de José Martí: “Los amorosos dominicos; siempre buenos; hasta para América, buenos”.

Discurso de agradecimiento

El padre Uña agradeció a todos por la condecoración recibida y dijo sentirse “afortunado de haber tenido una patria, que se llama España, una comarca, un pueblo, una casa y una familia entrañable”. Recordó con nostalgia su primera visita a Cuba en 1986 y como la fue conociendo y queriendo de la mano de Federico García Lorca, (“Madre, si algún día me pierdo, que sea en La Habana o en Granada”) y de José Martí, (“qué misterio ocultísimo tiene la palabra cubano, qué misterio”) y añadió que en estos momentos, “a estas alturas de mi vida, ya han pasado 33 años, con razón puedo exclamar: “Más dulce que el nombre, me sabe la riqueza que encierra dentro el corazón del cubano”.

Relató sus experiencias de emigrante, y recordó a un grupo de zamoranos ilustres que llegaron a Cuba y a La Habana desde comarcas lejanas “y trabajaron unos en el mundo de la cultura, de la industria y del comercio, frailes y sacerdotes, fueron otros”.

Agradeció a su Majestad el Rey de España por la condecoración otorgada; así como a la Embajada de España en Cuba y a la presidenta de la Colonia Zamorana, María Antonia Rabanillo “porque yo bien sé lo que esta medalla significa y encierra. Detrás de mi persona está mi amada Orden de Predicadores a quien debo todo lo que soy, y a la comunidad de San Juan de Letrán que, año tras año, han confiado en mí para que les sirva desde la animación y el gobierno. A ellos remito esta distinción”.

Las conclusiones estuvieron a cargo de la ministra consejera, Nuría Reigosa, quien felicitó a los condecorados y dio a conocer la voluntad de la Embajada de España en Cuba de reconocer y estimular a españoles y cubanos que contribuyan con su obra al fortalecimiento de los lazos de hermandad entre nuestros dos países.

En el momento cultural se presentó el joven tenor Iván Vázquez con una selección de romanzas de zarzuelas españolas y otros números musicales.

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