El subdirector de Emigración de la Xunta se reúne en Montevideo con los beneficiarios del programa “Reencontros na Terra”

Está previsto que los participantes lleguen a Galicia el próximo martes 1 de octubre

Un momento de la reunión.
Antonio Casas charlando con Antonio Veiga.
Antonio Casas, centro, explicó los pormenores del programa "Reencontros na Terra".

“Para mí es como nacer de nuevo, pensando en llegar a mi patria, es lo más hermoso”, aseguró Antonio Veiga mientras le caían lágrimas por la mejilla a este sexagenario que llegó a Montevideo con 5 años, a mediados del siglo pasado, y jamás volvió a su Noia natal. Cumplirá su sueño el próximo martes 1 de octubre cuando, junto a 31 emigrantes más, se junten en Madrid al centenar proveniente de Argentina para viajar desde allí a Galicia. Todos ellos son beneficiarios del programa “Reencontros na Terra” de la Secretaría Xeral da Emigración de la Xunta de Galicia.

El pasado 24 de septiembre no fue una jornada cualquiera para el subdirector xeral de Emigración de la Xunta de Galicia, Antonio Casas Calviño, quien explicó que “hace años que vengo recibiendo a los emigrantes en Galicia, pero ahora me toca por primera vez verles aquí antes de marchar” mostrando su entusiasmo y alegría por poder asesorar a los viajeros que en muchos casos se subirán por primera vez a un avión.

La reunión se celebró en la sala del directorio de la mutua Casa de Galicia donde su vicepresidenta, María José Cancela, que también es médico, además de darles la bienvenida les hizo algunas recomendaciones a los veteranos emigrantes para tener un viaje confortable, particularmente en cuanto a la movilidad dentro del avión. También aseguró que van acompañados por el doctor Telechea, que ya “está al tanto de cada una de las patologías que sufren”.

Al subdirector le acompañaba el secretario de la Delegación de la Xunta para el Río de la Plata, Manuel Cao, quien junto al representante de la agencia de viajes repartieron los sobres con todo lo imprescindible para un viaje de placer a la tierra que los vio nacer.

Casas explicó pacientemente a todos los emigrantes, respondiendo sus preguntas e inquietudes sobre el viaje y estancia, al tiempo que les prometió visitarles en Galicia en cuanto su agenda se lo permita. Una septuagenaria le conminó a que lo haga, “así le seguimos preguntando allá también”, aseguró causando la risa de todos.

Volvió a nacer

Entre los 32 viajeros había dos que destacaban, Carmen Quiroga de 87 años que está residiendo en el Hogar Español de ancianos, y Antonio Veiga, de 66, que estaba muy calladito sentado escuchando atentamente a los expositores.

Su barba y pelo blanco, así como su rostro curtido, denotan en Antonio una vida de labor exigente, y así nos lo confiesa explicando que se dedica a hacer mantenimiento en hogares, trabajando en la construcción, pero particularmente especializándose en electricidad.

Nació el 15 de junio de 1953 en Noia, pero en 1958 sus padres emigraron a Uruguay y él vino junto a ellos en el buque Cabo San Roque, y desde aquel entonces jamás volvió a su tierra.

Ante nuestra afirmación de que era netamente uruguayo, contestó rápidamente “de corazón gallego” lo que disparó una lágrima que empezó a recorrer su mejilla, al tiempo que confesaba la emoción que lo embargaba.

“Allá tengo solo un sobrino, mi madre y mi padre murió acá (en Montevideo), y mi hermano está en Argentina, aquí estoy solo”, agregando con orgullo que “soy muy pobre, vivo en un barrio muy pobre, en Conciliación. Vivo bajo un techo de cuatro chapas, y no me da vergüenza. No robo, vivo tranquilo y hoy tengo la ayuda de España y la Xunta, pero no me gusta depender, entonces sigo haciendo mis changuitas”.

La vida de este emigrante es como la de la mayoría que llegó a estas tierras, de sacrificio y pobreza, pudiendo algunos como él cumplir el sueño de volver a Galicia en tantos miles murieron sin hacerlo por no contar con recursos o porque la vida fue corta debido a la exigencia de la vida a su cuerpo.

Antonio también nos confesaba con su voz quebrada por la emoción que “tengo un hijo que hace poco lo inscribí porque como yo era casado no lo podía anotar, pero ahora pude anotarlo en el Consulado y él se siente español también. Tiene 28 años y me dieron dos nietos y una nieta”.

Veiga también es beneficiario de los programas de salud del Gobierno español y de la Xunta de Galicia a través de la mutua Casa de Galicia, donde es afiliado.

Explicó que se atendía en los hospitales públicos uruguayos, “y hay que decirlo que en ellos me atendían muy bien, pero ahora me atiendo en el sanatorio de Casa de Galicia, y es una ayuda más que recibo”.

Dialogando con la vicepresidenta de Casa de Galicia, María José Cancela, le explicaba su felicidad: “Estoy tan emocionado que todavía no reacciono de lo que estoy viviendo”.

Luego de la reunión compartieron un café con el subdirector Casas quién confesó que “la Secretaría Xeral da Emigración, desde el secretario xeral, Antonio Rodríguez Miranda, hasta el último de los funcionarios, nos sentimos emocionados cuando llegan los emigrantes al aeropuerto porque es el momento culmen del programa “Reencontros na Terra”. Porque lo que vimos antes son solicitudes, expedientes, papeles, pero en ese momento que la gente llega a Galicia, le pones cara a esos papeles y sentimientos de quienes llevan años sin pisar la tierra, y como acabamos de ver este caso de Antonio Veiga que nunca volvió a su tierra, es lo que nos anima a seguir haciendo este programa en años sucesivos”.

Casas subrayó que “el programa va dirigido a emigrantes gallegos y uno de los requisitos es no superar un determinado nivel de ingresos, para poder facilitar el pasaje y la estancia a personas que por sus propios medios no puedan ir”.

Explicó que en esta oportunidad la Xunta pone a disposición de ellos, además de los pasajes y traslados, el hospedaje en la residencia de Panxón, contando con actividades programadas y viajes durante los 15 días de permanencia en la misma. Algunos serán recogidos al final por familiares y permanecerán hasta un mes más junto a ellos, para luego regresar a Montevideo

 

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