El Grupo Terras Gauda reafirma su apuesta pionera por la viticultura biodinámica y la sostenibilidad en la Bodega Quinta Sardonia

La bodega Sardón de Duero cumple 20 años desarrollando un exigente modo de trabajar el viñedo y elaborar los vinos, que busca el equilibrio entre el ecosistema, la diversidad biológica y el entorno natural

Christian Rey, director enológico de Quinta Sardonia, Antón Fonseca, vicepresidente del Grupo Terras Gauda, y Enrique Costas, director general del Grupo Terras Gauda.

Crear vinos sostenibles con el entorno y que expresen en copa la pureza del terroir han sido dos de los principales objetivos marcados por Quinta Sardonia desde 1998. En el veinte aniversario, la bodega del Grupo Terras Gauda hace balance positivo de sus logros. Ha conseguido reducir el impacto medioambiental y los vinos QS y QS2 reflejan en cada añada la importancia del terruño, la finca de donde proceden las distintas variedades. Detrás, una apuesta constante por la viticultura biodinámica. Un exigente modo de trabajar la viña y elaborar los vinos que ha conquistado en el exterior. Se destina a exportaciones el 75% de la producción.    

La sostenibilidad medioambiental es la base de la biodinámica, que en Quinta Sardonia se desarrolla buscando el equilibrio entre el ecosistema, la diversidad biológica y el entorno natural. El suelo se considera un organismo vivo; un elemento dinámico que proporciona alimento natural a la cepa y una gran cantidad de nutrientes, que tiene su reflejo en la calidad de la uva.

Una de las premisas de la biodinámica, que aplica la bodega de Sardón, es tener en cuenta los ciclos de la luna para trabajar la viña y plantar las vides.

La viña se abona con compost de elaboración propia, lo que evita la utilización de compuestos externos y contribuye a la conservación del medioambiente, a disminuir el impacto derivado de la propia actividad y, a la vez, mantienen intactos los componentes aromáticos de las variedades. También se preserva la cubierta vegetal del suelo, conservando las plantas y flores que, de modo natural, se extienden a lo largo de las 20 hectáreas de viñedo propio.

La mineralidad y la complejidad de la tierra potencian la fertilidad del suelo mediante procedimientos naturales y propician el desarrollo natural de la viña. Esta exigente práctica de viticultura parte de la importancia de la salud del terreno, se basa en la prevención, evitando un importante número de intervenciones en el viñedo, lo que redunda también en una mayor preservación del entorno al reducirse las emisiones de CO2 a la atmósfera.

El equilibrio perfecto entre entorno, clima, cepa y suelos, que en Quinta Sardonia son de gran riqueza y muy heterogéneos (calcáreos, marga y coluvión), se aprecia en los vinos, de mayor complejidad y marcada singularidad. Vinos únicos, con las variedades Tinto Fino, Cabernet Sauvignon, Syrah, Petit Verdot, Cabernet Franc y Malbec, en los que el terroir se manifiesta con más fortaleza por su peculiar elaboración y la forma tan definida de entender y poner en práctica la viticultura en la bodega de Sardón.

La bodega del Grupo Terras Gauda destina a exportaciones un 75% de la producción y el volumen de ventas internacionales experimentó un crecimiento del 15% en el último ejercicio. Dinamarca, Suiza, China, Estados Unidos y Austria son sus mercados de referencia en el exterior. En el caso de Estados Unidos, los vinos elaborados según los principios de la biodinámica QS y QS2 cuentan con una gran aceptación. La bodega también comercializa Sardón, en respuesta a la demanda de un mercado en auge que opta por tintos más frescos, aromáticos y frutales.

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