El Gobierno argentino asumió parte de la deuda con los trabajadores del Centro Gallego lo que paralizó el acuerdo con el Grupo BASA Salud

La asamblea extraordinaria de socios en la que se iba a definir el futuro de la institución bonaerense se pospone hasta el próximo 11 de febrero

Triste imagen de la entrada principal del Centro Gallego.
Suárez (de camiseta azul) junto a un grupo de trabajadores durante la toma del hospital.
Las paredes del Centro Gallego reflejan el malestar de los trabajadores con el gobierno de Macri.

A tan sólo un día de su realización, la asamblea extraordinaria del Centro Gallego de Buenos Aires en la que los representantes de los socios iban a definir el futuro de la institución se pospuso hasta el próximo 11 de febrero ante la falta de una oferta firme sobre la compra o gerenciamiento del hospital de la centenaria entidad.

Según lo publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina con fecha del 28 de diciembre de 2018, por resolución de Martín Moyano Barro, interventor en el Centro Gallego de Buenos Aires en representación del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), dependiente del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, se deja sin efecto la convocatoria a asamblea extraordinaria prevista para el 29 de diciembre de 2018, la cual vuelve a convocarse con fecha 11 de febrero de 2019 a las 18 horas en el salón de actos ‘Alfonso Castelao’ de la institución.

Dicha asamblea tenía previsto entre sus puntos salientes del orden del día la proclamación de las autoridades electas en el acto eleccionario llevado a cabo el día 10 de setiembre de 2018, la aprobación de los balances de los últimos seis ejercicios, la autorización para la venta del inmueble sito en la Avenida Belgrano 2199 y sus anexos, la consideración de la oferta de explotación de los servicios hospitalarios y la aprobación expresa de la autorización para la presentación ante la justicia del acuerdo preventivo extrajudicial o del concurso preventivo de acreedores.

En entrevista exclusiva con España Exterior, el presidente electo del Centro Gallego, Ramón Suárez, explicó que la razón por la cual se pospuso la asamblea está relacionada a que ya se sabía con antemano que dos de los puntos a tratarse iban a fracasar: el de la proclamación de las nuevas autoridades y la evaluación de una oferta para la venta de la institución.

“En primer lugar, yo siempre manifesté que no iba a asumir la presidencia hasta que no hubiese una solución para el problema salarial de los trabajadores, y, por otro lado, lo más importante era tratar una propuesta de compra que a día de hoy no existe”, afirmó Suárez.

Intervención del Gobierno argentino

En los últimos días la crítica situación que vive desde hace varios años el Centro Gallego estuvo más cerca que nunca de comenzar a solucionarse, pero todas las esperanzas puestas al respecto se vieron truncas ante la intervención del Gobierno de la República Argentina, que se interpuso en el último momento en lo que parecía ser un muy factible acuerdo para que el Grupo BASA Salud se hiciera cargo de la gestión hospitalaria de la institución, asegurando la atención sanitaria de los socios y el pago total de la deuda con los trabajadores.

Según relató Suárez, los máximos responsables del Grupo Olmos, dueños de BASA Salud, mantuvieron el pasado jueves 20 de diciembre una reunión con las agrupaciones que representan a los socios del Centro Gallego, en la que trasladaron una propuesta que, a cambio de la cesión de la gestión hospitalaria, tendría entre sus puntos centrales asegurar la atención sanitaria a los socios a partir del 1 de enero de 2019 en la red de sanatorios del grupo hasta tanto el hospital del Centro Gallego vuelva a estar en condiciones normales de operatividad.

“Todas las agrupaciones se fueron conformes y satisfechas de la reunión. Yo mismo me reuní posteriormente con el CEO del Grupo Olmos y le dije que, en vista de lo hablado con las agrupaciones, quedaba solucionar el tema de la deuda salarial con los trabajadores, y me respondió que él tenía el dinero disponible y que podía hacerse cargo del total de la deuda en el momento en el que lo autoricen”, afirmó Suárez.

Se estima que el monto aproximado de la deuda salarial es de unos 50 millones de pesos (alrededor de 1.150.000 euros), a distribuirse entre unos 400 trabajadores que aún están en actividad y unos mil que optaron por aceptar el retiro voluntario ofrecido por la intervención.

“Como para ceder el gerenciamiento no hace falta la aprobación de la asamblea de representantes, el viernes 21 de diciembre se iba a firmar el contrato que todas las agrupaciones habían aprobado verbalmente, pero ese día le llegó al interventor un pedido desde Presidencia de la Nación para que no se haga la firma”, relató Suárez.

Moyano le informó al presidente electo del Centro Gallego que el Gobierno de Mauricio Macri se haría cargo de los 10 millones de pesos que el Grupo BASA Salud iba a poner para comenzar a pagar la deuda con los trabajadores (dentro de un plan de pago de 10 millones de pesos semanales durante cinco semanas consecutivas hasta saldar el total de la deuda).

Sin embargo, el viernes 21 a las tres de la tarde, horario de cierre en las entidades bancarias, no se había depositado ni un solo centavo de los 10 millones de pesos prometidos, lo que motivó a que el sindicato de trabajadores de la salud (ATSA) ordenara la toma del hospital por parte de los trabajadores.

Según le informaron a Suárez, ante esta situación el sábado 22, entre las cuatro y las cinco de la mañana, el Gobierno depositó unos tres millones de pesos, dinero que alcanzaba para darle a cada trabajador en actividad unos 6.200 pesos a cuenta de la deuda pero ni un solo peso para los trabajadores que habían aceptado el retiro voluntario, lo que motivó que el hospital siguiera tomado.

Los reclamos de los trabajadores llegaron al punto más álgido el miércoles 26, cuando el interventor, relata Suárez, consiguió un adelanto del Inaes para darle 5.000 pesos a cada trabajador que optó por el retiro voluntario, y entre el jueves 27 y el viernes 28 se realizaron más depósitos que totalizaron para cada trabajador activo unos 20.000 pesos a cuenta de lo adeudado y unos 15.000 para los del retiro voluntario, más la promesa de que en un plazo de cinco semanas consecutivas se seguirían realizando depósitos hasta cubrir el total de la deuda.

De nuevo el grupo Ribera Salud

“Indudablemente el Gobierno de Macri apartó al Grupo Olmos, porque nadie le había pedido que intervenga en la negociación, fueron ellos los que interrumpieron las tratativas y se ofrecieron a poner el dinero. Yo intuyo que lo que el Gobierno espera es una oferta de compra inmediata, porque lo que ofrecía Olmos era un gerenciamiento con derecho a compra”, resaltó Suárez.

Ante esta situación, cabe especular que el interés que el grupo español Ribera Salud manifestó en varias ocasiones por la compra del Centro Gallego aún persiste y que sería la razón por la cual el Gobierno argentino se inmiscuyó en las negociaciones que parecían haber llegado a buen puerto con el Grupo Olmos.

Según algunas versiones, dicho interés se vería ratificado luego del 8 de enero, fecha en la que se reunirá en Estados Unidos el concejo directivo de Centene Corporation (el auténtico capitalista y financista del Grupo Ribera) para tratar la compra o no del Centro Gallego, en lo que sería la punta de lanza de un ambicioso plan de inmersión en el ámbito sanitario de la República Argentina que coincidiría con el interés del Gobierno de Macri de acercar inversiones al país austral, que está pasando por una gravísima situación económica.

Se intuye entonces, que al posponerse la asamblea extraordinaria lo que busca el interventor es llegar al 11 de febrero con una oferta formal de compra, tal vez del Grupo Ribera, que cuente asimismo con el aval del Gobierno argentino, aunque hay que subrayar que la aprobación definitiva está en manos de los representantes de los socios.

“Nosotros siempre estuvimos a favor de la venta o de la cesión de la gestión hospitalaria, por lo que así como estábamos a favor de la propuesta del Grupo Olmos también lo estaremos en caso de que haya una oferta del Grupo Ribera para la compra del Centro Gallego, pero habrá que ver si esa opción es aceptada por el resto de las agrupaciones, que estaban de acuerdo con lo que ofrecía el Grupo Olmos pero que siempre manifestaron tener muchos escrúpulos hacía Ribera Salud”, resumió Suárez.

Esta situación de incertidumbre no hace más que prolongar la agonía por la que están pasando los socios y los empleados del Centro Gallego, cuyo hospital sigue en un nivel de operatividad bajísimo; si bien la guardia funciona, todas las internaciones que llegan son derivadas a otros sanatorios, a lo que hay que sumar que el segundo, tercero y cuarto piso están clausurados y sólo están abiertos parte del primero y el quinto, en el que sólo hay tres pacientes internados.

Habrá que esperar entonces si esta historia, que parece no tener fin, llega a una conclusión definitiva el próximo 11 de febrero, fecha en la que una vez más la asamblea de representantes volverá a reunirse. Los socios, trabajadores y autoridades electas esperan que ese día las agrupaciones puedan considerar finalmente una oferta real y concreta y que no haya que lamentarse por la oportunidad perdida con el Grupo Olmos, en cuyo caso el principal responsable será, en esta ocasión, el Gobierno de Mauricio Macri.

UN comentario en “El Gobierno argentino asumió parte de la deuda con los trabajadores del Centro Gallego lo que paralizó el acuerdo con el Grupo BASA Salud

  1. Los socios votamos por gran mayoria la venta al grupo Rivera Salud que estaba respaldado por la atencion medica de la Fundacion Favaloro a mi personalmente no me inspira confianza el grupo Olmos.

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