El Club Español de Montevideo conmemora su 140 aniversario

Óscar Monserrat, descendiente de emigrantes baleares, recibió el Premio Quijote 2018

Óscar Monserrat recibe el Premio Quijote 2018 de manos de Víctor Moldes.
El galardonado con sus hijas y su nieta.
Los presidentes del Centro Gallego, Alma Gallega y Sociedad Española de Salto le entregaron placas conmemorativas al titular del Club Español por el 140 aniversario de la entidad.
El embajador Javier Sangro dirigió unas palabras a los asistentes.

El segundo club más antiguo de la capital uruguaya, el Club Español de Montevideo, celebró sus 140 años en su señorial salón de fiestas de la principal avenida, al tiempo que entregó el premio Quijote al profesor Óscar Monserrat Bosch, un hijo de baleares que confesó que su padre fue quien le inspiró su vocación de servicio a la colectividad española.

El pasado lunes 2 de julio, en una gélida noche montevideana, los salones del Club Español se vistieron de fiesta y calor con una nueva celebración de la fundación de esta institución que ocurría allá por el primero de julio de 1878. Cabe recordar que un año antes nacía el más antiguo club de la capital montevideana, el Club Uruguay, y unos meses después el más antiguo Centro Gallego de la diáspora, también en esta porteña ciudad del sur uruguayo.

Además de los socios que festejaban su aniversario, en las distintas mesas estaban representadas las instituciones españolas tanto de la capital como del interior del país; así como también el embajador, Javier Sangro de Liniers, el consejero cultural Francisco de Asis Barrera López y el cónsul general José Rodríguez Moyano, en tanto por el Gobierno uruguayo acudió el alcalde del municipio B de Montevideo, Carlos Varela.

El presidente del Club Español, Víctor Moldes Ruibal, fue el encargado de abrir la oratoria de la celebración luego de que se interpretaran los himnos de ambos países, algo que emociona, ya que casi todos los emigrantes entonan las estrofas del himno uruguayo como si hubieran nacido allí.

Y es que justamente de eso se trata la raíz de este club surgido en la época en que aún los gobiernos español y uruguayo no había reanudado las relaciones diplomáticas, como forma de “juntarse astures, galaicos, cántabros, vascones, leoneses, castellanos, navarros, aragoneses, catalanes y muchos más” explicó Moldes Ruibal, recordando aquella fundación de un lugar donde se pudieran juntar todos los hispano parlantes.

Aseguró que también en Uruguay esa España “se hizo de corazón” como este Club, “y hoy es digno decir: gloria a España, gloria al Uruguay y larga vida al Club Español”, sembrando una salva de aplausos.

Esta institución, ubicada en el centro de la capital uruguaya, es un contenedor que sirve para que allí funcione desde la Federación de Instituciones Españolas del Uruguay, hasta la recién en formación Fundación España, además del centro de información juvenil del Gobierno español en Uruguay.

Pero la celebración del aniversario siempre tiene como centro la entrega del Premio Quijote a una personalidad o institución que destaca por su colaboración y aporte para el colectivo español, siendo otorgado el del 2018 al profesor Óscar Monserrat Bosch, sobre quién dijo Moldes Ruibal que “durante toda su vida fue un profesor, un maestro de vida, un hacedor en esta institución donde llegó cuando aquí comenzó a funcionar la asociación de ex becarios y graduados en España” para años más tarde integrar distintas juntas directivas del club español.

Acto de justicia

El presidente recordó cuando hace unos años el homenajeado le llamó para donar al Club Español su biblioteca de libros que le sirvieron para ejercer la docencia, porque “sé lo que es desprenderse de ellos”, confesó Moldes.

Más que un acto de reconocimiento fue “un acto de justicia” el conceder este año el Quijote al profesor Monserrat quién aseguró, con la voz quebrada por la emoción y por la gripe de la que estaba saliendo, que “todo lo que he hecho ha sido con todo amor”, asegurando que no hizo más que aplicar “los principios y valores que mis padres españoles me inculcaron”.

El Quijote 2018 está en manos de quién al recibirlo explicó que “el interés por el colectivo español se los debo a ellos” que con su ejemplo le inculcaron desde chico, confesando que sus padres “querían entrañablemente a su tierra y nos la hacía vivir también a nosotros, con relatos y enseñándonos canciones y juegos mallorquines”.

Tiempo atrás el hoy homenajeado escribía en un merecido homenaje a su padre y la vinculación de él con el asociacionismo balear, que “Jaime Monserrat Porcel navegaba mucho lo que determinó que por dos veces recalara en Montevideo. Como todo destino incierto, tanto le gustaron estas tierras que se quedó en ellas. No sin antes haber ido a buscar a quien era su novia y luego fue su esposa Magdalena Bosch Mayans, de Palma ambos, mi madre de Son Serra”.

Agregaba retratándonos aquella época que “es cierto que el Uruguay de los años entre 1912 y 1916 fueron esplendorosos en comparación con una Mallorca con signos de atraso sobre todo en la parte rural y que formaba parte de una España en crisis luego de la guerra de 1898, generosamente denominada decimonónica que tenía vestigios medievales, muy lejos de un país como Uruguay que se ponía a la vanguardia de América con reformas importantes en lo económico y social bajo el gobierno del presidente José Batlle y Ordóñez. Esto deslumbró a mi padre a tal punto que terminó siendo un batllista consumado. Viviendo de las libertades y posibilidades que el país ofrecía”.

Fue en ese país que Óscar Monserrat creció, y fue también allí donde sus padres murieron sin volver a sus Islas Baleares.

Estudios en España

Pero volviendo al homenajeado, fue gerente de la Caja de Jubilaciones Bancaria, administrador especializado en estudios de organización y administración. Allí tuvo la oportunidad de lograr una beca para realizar en España unos cursos de Seguridad Social en la organización Iberoamericana de Seguridad Social de Madrid. “España estaba saliendo de una durísima posguerra mundial pero no obstante pude usufructuar una muy generosa beca en el orden económico y muy exigente en el orden académico” replicó Monserrat, quien confesó que “allí cambió la orientación de mi vida. Un año que marcó el camino de mi futuro estudiando con los mejores docentes españoles y extranjeros en la materia. A tal punto me tomé en serio esta beca que en España me otorgaron otra de la misma Asociación Internacional de Seguridad Social que extendió mi estancia en Europa visitando Suiza, Austria, Italia y Alemania”.

Cuenta el Quijote 2018 que “en el ínterin se crea una Asociación de Técnicos en organización social a nivel Iberoamericano con los que habíamos participado en los cursos en España y me eligen presidente. Con esa responsabilidad vengo al Uruguay para continuar con la labor de esta institución y en Montevideo creamos una asociación de exbecarios y graduados en España en 1959 que al comienzo nos reuníamos en el Instituto Cultural Uruguay-España bajo la presidencia de Juan Pivel Devoto y luego Ulises Pivel Devoto”.

Si bien “la misión era sobre todo cultural, en ese momento yo actuaba como secretario. Seguramente la sangre de mi padre me volcó a esta actividad que tomé con pasión, y junto con Américo Franco nos ocupamos de promover actividades culturales de alto nivel, pero en diversos órdenes. Desde conferencias hasta espectáculos artísticos y culturales” afirmó.

Responsable de actividades culturales

El lugar donde realizaban estas actividades era el Club Español, explicando que “poco a poco nuestra programación se integró de tal manera al Club que se nos trasfirió la responsabilidad de organizar las actividades culturales en general. Casi sin querer estábamos tan integrados a esta institución que se nos invitó cordialmente a formar parte de la junta directiva como miembro de la Comisión de Cultura, cargo que desempeñamos por varios años”.

Resumió el homenajeado sobre el Club Español que “viví allí momentos de gran satisfacción por cuando gozamos de la libertad más absoluta para organizar todo tipo de eventos”, y sin duda alguna la siembra que en la institución hizo hoy le lleva a ser el Quijote 2018.

Posteriormente las autoridades y público en general le saludó luego que se fotografiara con sus hijas y su nieta, quienes orgullosas también cobijaron al emocionado hijo de mallorquines.

Luego los presidentes de los clubes Alma Gallega, Centro Gallego de Montevideo y Sociedad Española de Salto, le entregaron sendas plaquetas recordatorias al presidente del Club Español por motivo de los 140 años que continuaron festejándose en camaradería con una cena.

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