El Centro Hijos de Galicia de Montevideo festejó su 76 aniversario

Acudieron el cónsul José Rodríguez Moyano y el consejero de Trabajo, Vicente Pecino

Aniceto Chaín se dirige a los asistentes.
Un momento de la celebración.

Setenta y seis años de vida celebró el Centro Hijos de Galicia de Montevideo en una fiesta donde los directivos y socios estuvieron acompañados por el resto de la colectividad española y con la presencia de altas autoridades diplomáticas.

Muchas instituciones de la colectividad española celebran varias décadas de vida en Uruguay, pero casi todas ellas sufren el envejecimiento de sus socios y por tanto también de sus directivos. Y a pesar de todo el futuro que se viene anunciando desde hace décadas no termina de llegar, y por tanto siguen celebrando aniversarios sustentándose ya casi sin ninguna ayuda oficial de España.

En el Centro Hijos de Galicia, año tras año, todos los aniversarios los socios y amigos de la entidad asisten a la fiesta de celebración en la que no falta la voz de su presidente, Aniceto Chaín, interpretando dos temas ya plenamente asociados a su figura. Uno de ellos es una bella canción asturiana “Paxarinos”, la otra es la conocida copla andaluza “El farolero”. En su voz el tiempo no pasa y todos lo disfrutan.

La fiesta por todo lo alto, bien organizada y realizada por el trabajo del equipo conducido por Concepción Vilariño. En un repleto salón en el que se respiraba un ambiente netamente familiar, estuvieron presentes el cónsul de España José Rodríguez Moyano, el consejero de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Vicente Pecino, el presidente del Consejo de Residentes Españoles (CRE) y de la Federación de Instituciones Españolas, Jorge Torres Cantalapiedra, su par de la Federación de Sociedades Gallegas, Román Nogueira, además de presidentes y representantes de instituciones amigas de la colectividad.

El discurso del presidente Chaín fue un breve y emotivo saludo a autoridades, socios y amigos presentes, en tanto el cónsul Rodríguez Moyano cautivó el auditorio elogiando la contribución de este centro “al sostén de la presencia española y sus tradiciones en este país de fraterna acogida a nuestros emigrantes”. No obstante, como uno más, supo también mezclarse con la gente, con sus compatriotas, haciéndolo con la familiar amabilidad que lo distingue.

También el consejero de Trabajo, Vicente Pecino, estaba presente como en casi todas las actividades de la colectividad, aprovechando siempre para también recoger inquietudes y ponerse a las órdenes, tanto él como su personal, para resolver dificultades a los ciudadanos españoles.

La fiesta en la sede de la calle José Enrique Rodó, fue muy disfrutable, con excelente atención por parte de los anfitriones, alegre, familiar que culminó con el brindis, dos grandes y exquisitas tartas regadas con espumante para celebrar los 76 jóvenes años de vida.

 

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