“A Santa” de Asorey visitará Galicia tras 68 años de ausencia

La escultura, que fue comprada en 1951 por Casa de Galicia de Montevideo por 20.000 pesetas, formará parte de la exposición “Galicia, un relato no mundo” que se inaugurará el próximo 14 de noviembre en Santiago

La escultura "A Santa" de Asorey.
El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, contemplando la obra en una de sus visitas a Casa de Galicia de Montevideo.

“A Santa” una escultura de madera policromada que conforma la trilogía del escultor gallego Francisco Asorey, con “O Tesouro” y “Naiciña”, se expondrá en la muestra “Galicia, un relato no mundo” que se inaugurará el próximo 14 de noviembre en el Museo Centro Gaiás de la Cidade da Cultura, volviendo así siete décadas después adonde fue creada, tras permanecer en manos de quienes la compraron en 1951, la Casa de Galicia de Montevideo.

Esta obra del cambadés Francisco Asorey componía su trilogía de esculturas sobre la mujer gallega que comenzara con “A Naiciña” en 1922, dos años más tarde “O Tesouro”, y en 1926 “A Santa”, todas confeccionadas en su taller de la calle Tras Santa Clara de Santiago de Compostela, donde había obtenido una plaza como escultor anatómico de la Facultad de Medicina.

Asorey es considerado como una de las figuras más relevantes de la renovación del arte escultórico español del siglo XX.

De niño ya había destacado en la realización de cristos y santos de madera. Nacido en Cambados, Asorey estudió en el colegio de los Salesianos en el barrio barcelonés de Sarriá y posteriormente en el que tenían en Baracaldo (Vizcaya), donde fue profesor de dibujo de 1906 a 1909. En Baracaldo también tuvo un importante taller de imaginería.

Pasó luego a Madrid, donde realizó sus primeros encargos de importancia. A disgusto con el ambiente artístico de la capital, se trasladó a Santiago de Compostela en 1918, habiendo obtenido plaza como escultor anatómico de la Facultad de Medicina, donde vivió hasta su muerte.

“A Santiña” o “A Santa Galega”

En 1926 Paco Asorey presenta su obra “A Santa Gallega”, o “A Santiña” como se la conoce en su tierra de adopción, Montevideo, en la Exposición Nacional de Bellas Artes en Madrid, rompiendo con las convenciones estéticas y con la corrección política de su tiempo, provocando un gran debate que saltó a los periódicos e incluso escandalizó a una reina.

El escultor cambadés se llevaría la primera medalla de la exposición con otra obra, “San Francisco” mientras la “Santa” provocaba gran sorpresa y amplio debate sobre su representación del cuerpo de la mujer, tan alejada de la figura idealizada a la que estaban acostumbradas todas las miradas, y también alrededor de su lectura política, ya que se entendió como un símbolo de la situación de la Galicia del momento.

Es que la obra presenta a una mujer “labrega galega” desnuda que carga un “xugo de bois” y su cuerpo muestra las penurias de una vida intensa, las arrugas y músculos poderosos de cargar, de trabajar en la tierra, que divulga un mensaje de trabajo y sometimiento, una imagen muy alejada de la visión femenina idealizada en aquella época.

Llegada a Montevideo

Ismael Martínez, ex bibliotecólogo de Casa de Galicia, nos comentó de la obra que hoy está en un rincón de la sala de reuniones de la comisión directiva, y que hasta fines del siglo pasado estuvo entre el ascensor y la puerta de entrada a dicha sala, necesitó la autorización de una asamblea general de socios de la institución para que pudiera ser llevada a Santiago a fines de mes.

Es que para los emigrantes esta obra es un espejo de los sacrificios que han vivido en estas tierras uruguayas, ya que les recuerda lo que padecían sus madres en la Galicia natal y todo lo que sufrieron para construir su familia a miles de kilómetros de casa.

El directivo Ramón Varela Radio, un gallego emigrado a principios del siglo pasado y que tenía una ferretería en la Ciudad Vieja de Montevideo, llevó a discusión al consejo directivo en 1951 la adquisición de “A Santiña” por la que Asorey pedía 30.000 pesetas.

La decisión fue unánime y Casa de Galicia le indicó al escultor su intención de comprarla, por lo que al enterarse el cambadés rebajó el precio de su obra a 20.000 pesetas, demostrando así su compromiso para que la obra llegara a la emigración, más precisamente a Montevideo, donde cinco años después llegaría otra escultura suya, de Cervantes, que aún se conserva en el Ateneo de Montevideo.

Martínez explicó que no se sabe cómo llego a Varela Radío la existencia de esta obra, pero lo cierto es que en 1951 se embarcó en el puerto de Vigo la misma, y si bien llegó ese mismo año a la capital uruguaya, como Casa de Galicia estaba construyendo su sede de la avenida 18 de Julio, hasta 1954 cuando fue inaugurada la misma, no fue expuesta.

Siempre que se hablaba de la talla de casi un metro noventa, todos los que nos la presentaban le llamaban “A Santiña”, vaya a saber si porque así le bautizaron, pero recordamos al ya fallecido gerente de Casa de Galicia, Manuel Mouriño, cuando en los años difíciles de la institución a principios de este siglo cuando llegó un funcionario del Poder Judicial a embargar todos los bienes, cuando se enfrentó a la escultura de Asorey, Mouriño para evitar fuera embargada, le expresó que “no sabemos qué hacer con esta porquería por eso la pusimos en este rincón”.

El embargador se creyó que no servía para nada y la pasó por alto. Mouriño inmediatamente dio la orden para que la taparan y guardaran en el depósito a buen resguardo.

Así fue como sobrevivió la escultura de Asorey que en los próximos días será acondicionada para volver a ser expuesta en la ciudad que la vio nacer hace casi un siglo. Formará parte de la muestra que será el puntapié inicial para el próximo Xacobeo 2021, pero va con pasaje de ida y vuelta según la resolución de la asamblea general de socios de Casa de Galicia de Montevideo.

La bandera del Tercio y Santiago Matamoros

Con motivo de esta exposición, cruzarán también el Atlántico y se podrán ver por primera vez en Galicia dos piezas muy vinculadas al nacimiento de las comunidades gallegas en América.

Por una parte, la bandera sencilla del Tercio de Gallegos de Buenos Aires, de principios del siglo XIX, vinculada al nacimiento de la unidad de infantería formada por 600 voluntarios gallegos que se distinguió en la resistencia de la ciudad de Buenos Aires durante la invasión inglesa de 1807. La bandera está vinculada directamente a los acontecimientos que desencadenarán posteriormente la formación de la República Argentina y supone uno de las primeras testigos materiales de la unión de los gallegos en América. Hoy se conserva en el Museo Marítimo Ingeniero Cerviño de la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano, en Buenos Aires.

Por otra parte, se exhibirá también la talla del Santiago Matamoros de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Galicia, de La Habana, una figura simbólica de la formación de la primera agrupación gallega en Cuba y un ejemplo de la presencia del Apóstol Santiago como símbolo de los gallegos en América desde la época colonial. La entidad fue constituida en 1871 y antecedió en el tiempo al Centro Gallego de La Habana. La sociedad existe aún hoy, prestando para la exposición esta imagen religiosa de su Santiago Matamoros que presidió la entidad y salía en procesión por las calles de La Habana todos los años hasta 1959.

 

 

 

 

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